lunes, 11 de enero de 2016

Sueño, sueño y más sueño

En Monterrey, desde que los primeros rayos de sol inundan la ciudad, puedes salir a la calle y mientras vas de un lado a otro, ver a todo tu alrededor majestuosas montañas con sombras y formas caprichosas que parecen ser diferentes cada vez. También hay algunas ocasiones en las que es simplemente imposible verlas, ya sea porque hay una especie de bruma (que no contaminación) o simplemente porque está suficientemente nublado como para poder mostrarse... Aunque esto no significa que no estén. En ocasiones me gusta pensar que las cosas que nos suceden y/o las cosas sobre las que tenemos que tomar una decisión son como estas montañas de las que les he hablado. ¿Por qué? Simple, hay veces que podemos tener una "claridad" mental que nos permite ver exactamente qué es lo que vamos a hacer y hay algunas otras veces en las que simplemente parece que hemos perdido la brújula y no podemos ver ni siquiera en dónde estamos parados porque no tenemos las "referencias visuales" naturales, como si estuviéramos demasiado enfrascados en nosotros mismos y no supiéramos que hacer; finalmente está ese lugar intermedio, en dónde sabes que ahí hay una montaña y aunque no la ves, estas muy seguro de que así es, por que la has visto demasiadas veces y sabes que aunque sea un "día brumoso" mañana seguirá estando ahí.

Estoy hablando de las decisiones, porque en la hora de la comida comencé a leer el resumen de un libro llamado "Decídete" de Chip Heath (para ver si lo leía completo) y me pareció que tenía una forma interesante de ampliar nuestro panorama. Lo que descubrí el día de hoy y que jamás había pensado, es que aunque tengamos un sistema "infalible" para tomar decisiones a través de la recolección de datos que necesariamente tendrían que darnos "luz" respecto a algo, somos nosotros mismos los que terminamos saboteándonos (y de eso también hemos hablado en este espacio) al tomar la decisión más conveniente a lo que necesitamos en ese momento, aunque existan mejores opciones y nos neguemos a verlas.

¿Entonces? ¿Cómo podemos tomar las mejores decisiones si estamos en un constante saboteo? Vale la pena analizar el punto, dado que el 90% de las cosas que hacemos (importantes y no portantes) son tomadas por nosotros mismos y sólo un 10% obedece a factores que no puedes controlar...

Cabe mencionar que dentro de nuestro 90% un gran porcentaje está destinado por uno de los que a mi me parece que son los grandes errores que tomamos "en lo individual"... La aprobación de otras personas.

Bajo esta óptica, basta con decir que vas a subir el cerro de Mitras, para que el resto de las personas empiecen a actuar... ¿Para qué vas a hacer eso? ¡Estas loco! ¡Es peligroso! Sube en auto, lleva sweater, cuidado con las serpientes...adornando tu deseo inicial con una lista de "preocupaciones" o recomendaciones no solicitadas que sólo tienen como objetivo "aportar" algo a tu objetivo... Buena vibra, mala vibra o fijar una posición sobre lo que estás a libro de realizar... ¡Nadie sabe por qué, nadie sabe tus motivaciones! Pero estarán ahí para hacer un juicio respecto a tu idea y ver el resultado desde la comodidad  de su asiento.

¿Eso sirve para algo? Definitivamente no...al final del día serás tú quien conquistará la montaña o fracasará en el camino y serás sólo tú quién tendrá que vivir con la gloria o la derrota... Por supuesto que al final y sin importar el resultado, habrá gente que te diga "¡claro! ¡Siempre confié en ti! Y habrá quien te diga "te lo advertí, te dije que no lo lograrías" e incluso un grupo de terceros que te diga... Bien, ya conquistaste esta montaña ¿y ahora? ¡Jamás podrás conquistar otra igual...! 

Básicamente la gente existe para estarte Chingando y está sólo en ti que te valga madre lo que piensen y empezar a actuar en base a lo que es mejor para ti... ¡A conquistar montañas!


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